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¿Hacia dónde va un líder? Desmontando un paradigma.

Hace poco comencé un nuevo camino de formación brindado por la fundación @FuturoPresente, un programa que promete mucho y ha tenido un buen marketing por parte de sus egresados y de la red que ha surgido del mismo; este programa lleva por nombre “Lidera” y una de las premisas que lo justifican es la de generar redes de jóvenes líderes comprometidos con la democracia, asimismo, garantiza desde su propuesta formativa desarrollar competencias genéricas y específicas de liderazgo enfocado en los espectros: Social, Empresarial, Político y Estudiantil.

Hasta un día antes de la primera sesión creía conocer el concepto de Liderazgo con bastante profundidad e incluso se me hacía un tanto molesto y sin sabor seguir conversando sobre ese tema. Sin embargo, el primer día de la sesión del programa mencionado anteriormente, se trató sobre esto, y mi concepción sobre el liderazgo y el líder, sufrió una transformación interesante.

Tengo la certeza de que Latinoamércia, y por ende Venezuela, vivimos sobre un fenómeno llamado: “La búsqueda del tesoro”. Fenómeno que desde la sociología, la antropología e incluso la educación, propone que los latinoamericanos vivimos constantemente en la búsqueda de un bien oculto, en la aventura emprendedora por el sueño más profundo y en la eterna creencia de que existe algo más. En los últimos años este concepto ha estado enfocado de buena manera hacia la búsqueda de soluciones, la gestión efectiva y la capitalización de los conocimientos. Sin embargo, aún quedan los “escombros” de este fenómeno en gran medida dentro de la sociedad, por ejemplo, la eterna excusa de la imposibilidad irreal, la búsqueda de la felicidad en lo ajeno y la espera del mesías o el gran salvador, y en este último ítem es dónde entra el líder.

Basados en el argumento anterior, podríamos decir que el líder es quien procura desde su iniciativa y acciones, atender, resolver u orientar el camino hacia la búsqueda del tesoro. Siendo, en el mejor de los términos, una marioneta de las necesidades y de los intereses de un paradigma o conjunto de símbolos culturales impresos en las creencias de una población específica.

Hay posturas que comentan que un líder tiene características geniales, que tienen que ver en gran medida con actitudes y conocimientos claves para la resolución de cualquier problema en el camino hacia el logro de metas. Esto es porque nos han vendido la figura del líder que se expresa al final de su camino, del líder que habla desde el éxito, pero poco nos hablan del líder en formación, seguramente al preguntarle a uno de estos líderes en crecimiento, ¿Cómo puede describirse? diría algo parecido a:

“No me considero un líder, estoy en un camino de crecimiento y aprendizajes para lograr serlo, sin embargo, creo que soy una persona capaz de llevar a cabo un proyecto y de influir en algunas personas para que me acompañen en este camino.” Colaboradores 5ta cohorte de Reto Mantra.

Desde un punto de vista personal, ya son líderes cuando aceptan que están en un camino de crecimiento y aprendizaje, y fácilmente, podrían, como enuncié anteriormente, procurar desde su iniciativa y acción atender, resolver u orientar el camino hacia el tesoro. Sin embargo, por un conjunto de paradigmas, siguen esperando la certificación como “líderes” o al mesías que los autorice y los convierta, muy parecido al bautizo de San Juan Bautista…
Estos pensamientos y conversaciones me han llevado a concluir que el líder en realidad no tiene un rumbo definido o un camino prediseñado, el líder, entiende que camina en vía a un propósito, cargado por la herencia del tesoro, dejando de ser, por mucho, ese líder cercano a un Dios capaz de estar atento de cada detalle. Un líder reconoce su debilidad y su ignorancia, también sus fortalezas y experiencias y además es capaz de escuchar desde la propuesta y de reescribir la historia cada vez que se presente un nuevo reto.

El liderazgo, a mi parecer, está sobrevalorado, muchos han puesto en juego la vida y su libertad por liderar, bajo un capricho de poder sin preguntarse en muchos casos, ¿Dónde está el tesoro? y, ¿Quienes quieren ese tesoro? Al ser el liderazgo un mecanismo circunstancial, las posiciones burocráticas y las organización y distribución del poder desaparecen y le da entrada al propósito y al bien común.

En conclusión, si me permiten brindarles una respuesta enfocada a la pregunta inicial, un líder es quien va en el camino de debatir sus creencias subjetivas, generar mecanismos de pensamiento crítico y con la disposición de aprender desde y para las experiencias, el camino del líder depende además de sus seguidores, pues son quienes tienen la respuesta parcial de la gran pregunta: ¿Cuál es nuestra misión?, el camino del líder está dirigido a la construcción de redes de acción y por último a la muestra final del tesoro que ha estado buscando, a la medición de su impacto en el recorrido y a concluir un camino para luego plantearse más retos que profundicen y dinamicen el propósito planteado.

Desmontemos el planteamiento y paradigma de que el líder es el mesías inquebrantable y siempre objetivo, comencemos a humanizar la verdad. Un líder va entonces, hacia el conocimiento, hacia la experiencia y hacia el futuro.

¿Tú qué crees?

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