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El hombre histórico: Educación para el futuro

Te has preguntado, ¿Por qué surgen los educadores de calidad?

Como bien es sabido por aquellos que suelen leer mis posts, he planteado contenidos pedagógicos basados en el aprendizaje por transferencia o analogías. Parece que no hubiese forma más eficaz de hacerlo en esta era tecnológica, informática y Millennial. Entendemos que hoy descartamos saberes no fértiles, aparentemente solo lo sabemos aquellos que vemos la educación con compromiso y vocación, porque las escuelas lo han olvidado. Hoy los humanos buscamos lo más práctico, lo que nos sirva para el día a día, pero la educación en su dimensión formal e institucionalizada está convencida de que su modelo funciona, escuelas enfocadas en la cantidad de graduandos y no en la calidad de los mismos.

La escuela, como institución, tiene una misión fundamental, formar a sus estudiantes para la inserción efectiva en el mercado productivo y en el sector académico superior. Sin embargo, la escuela aún no se pregunta ¿Cuál es la necesidad del nuevo mercado? ¿Cuáles son las necesidades de la nueva academia? y más importante ¿Cuáles son los intereses y necesidades del ser quien se educa? No es un tema nuevo que haya surgido de la nada enfocarnos en el ser y en las necesidades del mundo para mejorar nuestro modelo educativo, ya lo planteaban Edgar Morín, John Dewey y Paulo Freire en sus ideas de la educación para la libertad mediante la práctica y la experimentación con insumos de la información para elevar las dudas y por consiguiente, las respuestas.

Paulo Freire, en su libro Pedagogía del Oprimido, menciona un término bastante interesante llamado “El hombre histórico”, donde expone en resumidas cuentas que la educación debe estar dirigida en los procesos de diálogo en las aulas de clases para formar al hombre que en su existencia, pronuncie al mundo y se pronuncie además ante él. El hombre histórico será entonces aquel que:

  • Su palabra sea unión inquebrantable entre acción y reflexión y por ende praxis.
  • Entiende y pronuncia su existencia en el mundo transformándolo y asumiendo que con cada transformación habrán nuevos retos.
  • Es consciente de sus acciones en el mundo y consciente del mundo en el que existe.
  • Aquel que actúa según lo que propone el mundo y se propone él mismo.
  • Aquel que impregna el mundo con su capacidad creadora.
  • El hombre histórico será aquel que no solamente vive, sino que existe y su existencia es histórica.

Al entender el perfil de nuestro hombre histórico, es evidente que necesitamos una educación dedicada a este hombre, una educación que le permita conocer el mundo y entenderlo en su complejidad, una educación que esté vinculada estrechamente con el sector productivo y la academia, una educación que potencie al ser y su trascendencia, una educación que no comience y termine en el aula, es una educación que brinde seguridad, reflexión, reforzamiento, actitud y propósitos.

En Venezuela algunos estamos trabajando en función de esto desde el sistema de educación “No formal”, con el extracurriculum y el propósito de elevar la calidad de vida desde la cuna de nuestra sociedad: escuelas, universidades y familias.  La clave para debatir, revertir y rehacer será la educación, siempre y cuando se eduque para el futuro desde este presente.

Un error de muchas aulas venezolanas es que aprenden del pasado para replicarlo conscientemente, el reto es romper este paradigma. Si queremos un futuro posible debemos formar a más hombres históricos.

Los educadores apasionados, visionarios y dedicados surgimos de asumir el reto de formar a más y más hombres históricos que construyan el legado de nuestro país junto a nosotros.

¿ASUMES EL RETO?

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