Caracas educadora – Yakhary Terán

CARACAS EDUCADORA
Mi visión de la ciudad
Yakhary Terán

Al caminar por las calles de Caracas es posible percibir la dualidad entre la planeación urbana y el crecimiento orgánico de los asentamientos verticalmente, al observar los cerros que bordean tanto el este como el oeste del valle, y horizontalmente entre las transversales que conectan a un municipio con otro e incluso dividiendo las parcelas de conjunto residenciales como es el caso del barrio “Pajarito” en el sector de los Palos Grandes del Municipio Chacao.

Una dualidad que no solo es un reflejo de la diversidad cultural que alberga a la sociedad caraqueña sino que además está ligada a una ética individualista más que a una de visión pública, en muchos casos, debido a que los espacios públicos en la mayoría de los Municipios parecen no pertenecerle a nadie y a todos a la vez, teniendo derecho a tender un manto lleno de objetos para la venta pero no el deber de limpiar las aceras o preservar los asientos de las plazas o de recoger la basura. 

               En calles como las de Bellas Artes, la Hoyada, Catia, Chacaíto o Petare parece corresponderle únicamente a los entes gubernamentales esta labor, por lo que algunos habitantes se toman el derecho de comprar una golosina en algún quiosco y botar el envoltorio en la calle, el andén o los jardines, dejando que sea otro el que se encargue de el desecho que él esta generando. Este es solo un pequeño acto en comparación con otros, dónde las calles pasan a volverse la casa de algunos habitantes, haciendo sus necesidades en cualquier rincón conveniente sin llegar a considerarlas un hogar para mantener.

Una realidad a la que además se suman actos de exclusión e indiferencia hacia aquellas personas que son “diferentes” de alguna manera, dejándolas desamparadas y convirtiéndolas en “victimas” del sistema, dónde no solo el estado es responsable sino también todos aquellos con el poder y herramientas para generar un cambio pero que al no observar con detenimiento pecan de omisión, acrecentando aún más las diferencias sociales y de oportunidades. 

Un contexto de dualismo y antagonismo que conforma al Distrito Capital, dónde en una calle encuentras a grupos de personas organizándose para revisar la basura y ver que encuentran para comer mientras que justo una cuadra antes los niños juegan o aprenden, los adultos se reúnen o caminan apurados para llegar a alguna parte, volviéndose ambas imágenes parte de la cotidianidad caraqueña Una ciudad en la que en sus 450 años ha incrementado el número de habitantes pero no de ciudadanos activos y participativos promotores de una ética pública transparente, libre y responsable.

Sin embargo ¿Qué puede pasar si las alcaldías y ONG trabajan en conjunto con los empresarios, las escuelas y las universidades? ¿Qué rol puede cumplir hoy un emprendedor para contribuir a la formación de ciudadanos? ¿Cómo innovas desde una postura de corresponsabilidad? ¿De qué manera se puede aprovechar el regreso a la “nueva normalidad” para innovar en pro de una cultura ciudadana participativa? Estas son solo algunas de las  múltiples preguntas que un ciudadano consiente puede plantearse para empezar a generar una tormenta de ideas para ser probadas que puedan llevar a dar con la respuesta más acertada, permitiendo cambiar la imagen de dualismo por una integradora y de intercambio cultural entre los caraqueños e incluso para el resto del país.  

Entendiendo a la corresponsabilidad como el valor de ser responsable de los actos y las consecuencias de las decisiones tomadas como individuos o bien en una negociación con otros, siendo consientes además de “que los resultados obtenidos tengan efecto en la comunidad y la sociedad” (Betancur, 2016), es posible inferir que el trabajo en conjunto entre las diferentes organizaciones que conforman a la sociedad y las entidades estatales pueden catalogarse como un trabajo de corresponsabilidad, dónde cada uno asume una cuota de responsabilidad dentro de su accionar y por lo tanto puede permitir promover el desarrollo de políticas públicas de calidad con presupuesto compartido y con mayor impacto social, como han realizado la Fundación Cultura Chacao los últimos años en pro de rescatar los espacios públicos. Promoviendo además una cultura ciudadana participativa e integral al vincular a empresarios, comerciantes, emprendedores, artistas, organizaciones civiles, embajadas y ONG en un mismo espacio de desarrollo cultural, de entretenimiento e incluso educativo. Estimulando indirectamente a que los habitantes del Municipio tengan un comportamiento diferente y más responsable permitiendo que la fundación apueste por la replicabilidad de las actividades públicas.

Cabe mencionar que el Municipio Chacao está adscrito desde el 2010 a “La Carta” de las Ciudades Educadoras, las cuales tienen como principales elementos la identidad de los ciudadanos con la ciudad, referida a su cultura y que se encuentra en constante desarrollo; la participación ciudadana, en el desarrollo de políticas que fomenten la educación; la innovación, corresponsabilidad y el aprovechamiento de los recursos existentes coexistiendo con el medio ambiente. Principios que van de la mano con la cultura ciudadana participativa y que además, considerando la situación de crisis nacional económica-social de Venezuela ligada a la crisis mundial por el COVID -19, pueden fortalecer o incentivar proyectos de emprendimientos sociales, personales, de negocios o mejor aún de triple impacto que lleguen a convertirse en empresas B, es decir de triple impacto o con propósito que generan un beneficio social mientras perciben ingresos y son conscientes con el ambiente, fortaleciendo a su vez el desarrollo de la economía naranja al considerar a todos los actores involucrados permitiéndoles participar activa y conscientemente para obtener sus propios beneficios.

Yakhary Terán

En este año 2020, con todos los acontecimientos inesperados que han sacudido al mundo, llevándolo a crear cambios exponenciales en un tiempo record, es cuando más oportunidades existen para todas aquellas personas que tengan pasión, ganas de aventurarse, curiosidad junto a la capacidad de planificarse, de proyectarse y volar con los pies en la tierra para conseguir que su vida transcienda, se asuman como emprendedores capaces de innovar y consientes del proceso de liderazgo que viven cada día para alcanzar su propósito, dejando su primera huella de impacto ciudadano en su sociedad, en su querida Caracas como una Ciudad Educadora.

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