Constructivismo pedagógico: Un modelo multiplataformas.

CONSTRUCTIVISMO PEDAGÓGICO
Un modelo multiplataformas.
Ángel Nieves.

Desde finales del siglo XX,  el colombiano Rafael Flórez Ochoa se ha empeñado en promover  la reflexión pedagógica en su país y en el resto de América Latina. 

Desde el punto de vista epistemológico, de los fundamentos  de la pedagogía, teorías, nuevos enfoques y modelos, herramientas conceptuales para abordar el currículum,el diseño de la enseñanza y su evaluación, las estrategias didácticas y las tics desde un enfoque constructivista; todo esto como insumo para dicha reflexión y luego para su puesta en práctica. 

Estos espacios de encuentro y debate permiten visualizar diversos entornos en los cuales el constructivismo pedagógico es parte fundamental en la gestión del conocimiento, en esta oportunidad se propondrán tres:

  • Plataforma educativas.
  • Plataforma organizacional.
  • Plataforma digital.

Veamos cada plataforma en detalle:

Plataforma educativa:

El autor afirma que, el  constructivismo pedagógico desde una perspectiva filosófica posee una función adaptativa, intrínseca al ser humano. Este proceso es interactivo, dinámico.  Asimismo define que el verdadero aprendizaje humano es una construcción individual, de cada alumno, que logra modificar su estructura mental, y alcanzar un mayor nivel de diversidad, complejidad y acción”. Esto quiere decir que a pesar de que se da en un entorno social y que no estamos aislados, la construcción del aprendizaje es individual.  Es fundamental compartir el proceso de enseñanza con otros, ya que ayuda a enriquecerlo, sin embargo, el resultado último depende del alumno.

Con la intención de lograr este aprendizaje, tal y como lo define Flórez el constructivismo pedagógico se apoya en los conocimientos previos del estudiante, es decir en su estructura mental, en palabras de Vigostky, toma en consideración la zona de desarrollo próximo del aprendiz. En paralelo promueve un cambio de estructura, gracias a la interacción con un nuevo concepto.  También, confronta las ideas y conceptos previos relacionados al contenido que se enseña.  Además, se centra en aplicar el conocimiento a situaciones concretas con el fin de consolidar la reestructuración. Todo este proceso que se trabaja de manera progresiva en el aula, está sustentado en una estructura curricular, que está sujeta a las pruebas, ajustes y modificaciones  que son posible realizar gracias la retroalimentación que ofrece la práctica pedagógica. 

Andreas Schleicher, en su libro “Primera Clase. Cómo construir una escuela de calidad para el siglo XXI” publicado en el (2018) plantea quela enseñanza del pasado se basaba en las materias; la enseñanza del futuro tiene que basarse más en los proyectos y construir experiencias que ayuden a los estudiantes a pensar más allá…”. La idea de este autor se alinea con lo que Flórez Ochoa menciona sobre la evolución de los modelos de enseñanza.  Inicialmente, desde el siglo XIX,  se enseña por  contenidos y lo que importaba era la repetición de los mismos. En un segundo momento, en la década de 1960, la enseñanza se basaba en objetivos que esperaban resultados conductuales. En la actualidad, la enseñanza constructivista permite sintetizar el proceso de construcción científico-cultural y el proceso de desarrollo individual  gracias  al flexible proceso curricular…” Esto último precisamente es ofrecer a los estudiantes experiencias  de enseñanza distintas donde ellos tengan mayor protagonismo en la construcción de su aprendizaje. 

Es fundamental entender que el siglo XXI dicho por Schleicher “es colaborativo, al reconocer a profesores y estudiantes como recursos y co creadores”;  precisamente esto es lo que promueve el constructivismo pedagógico, que Ochoa defiende. 

Plataforma organizacional:

Al ser el constructivismo pedagógico un fenómeno humano, al igual que la creación de organizaciones civiles, sociales, políticas, económicas, nacionales, internacionales, multilaterales, etc. Será posible considerarlo, no sólo como un fenómeno individual que se da en instituciones dedicadas  a la educación, sino también  un fenómeno grupal extrapolable a otro tipo de organizaciones.

Podría entenderse el constructivismo pedagógico desde una dimensión colectiva como un proceso adaptativo de instituciones y empresas, a las demandas de sus clientes y beneficiarios, y los cambios políticos, económicos y sociales del entorno. Y el aprendizaje dentro de este modelo, pasará de ser un proceso de construcción individual que transforma la estructura mental,  a ser una construcción grupal que tenderá a modificar  procesos y estructuras de una organización. 

Luego de este planteamiento vale la pena preguntar ¿Las organizaciones pueden aprender? 

Peter Senge 1990, considera que sí, incluso ofrece un par de definiciones: “la organización en la que la persona no puede dejar de aprender porque el aprendizaje es parte del tejido cotidiano”; “un grupo de personas que continuamente refuerzan su capacidad de crear lo que ellos quieren crear”. 

Argyris y Schön (1996) plantean que las organizaciones que aprenden permiten desarrollar el sentido de la responsabilidad compartida, el sentido de pertenencia, la flexibilidad; son capaces de usar efectivamente el conocimiento para resolver problemas; valoran la diversidad reconociendo la experiencia, la capacidad y el rol de cada uno; también estimulan el aprendizaje colaborativo, a través del diálogo comprender, analizar, evaluar, sintetizar y aplicar la información que manejan. 

El constructivismo pedagógico se  convierte en un aliado para la gestión del conocimiento de las organizaciones.  Con el fin de transformar estas organizaciones en entornos de aprendizaje efectivo,  tomando las palabras de Schleicher estos entornos “están creando sinergias constantes y encontrando nuevas formas de mejorar el capital profesional, social y cultural con los demás.”

Plataforma digital

Vivir el  siglo de la sociedad de la información permite la existencia, cada vez más, de organizaciones a nivel global, incluidas las Universidades. Este fenómeno plantea un reto en la gestión del conocimiento de estas organizaciones. ¿Permite el constructivismo pedagógico dar respuesta a este reto? ¿Es aplicable a pesar de tener el aula de clases, o los espacios de formación  distribuidos en distintas partes del mundo? 

A estas preguntas, Flórez Ochoa nos regala su perspectiva, enfocada en la didáctica posible con las nuevas tecnologías. Lo primero que nos indica es que estas tecnologías “no son patrimonio exclusivo de ningún modelo pedagógico” ya que en la implementación tendrá impresa la intencionalidad conceptual de cada modelo. Sin embargo, plantea que estas herramientas no son “pedagógicamente neutrales” ya que pueden entorpecer o beneficiar el proceso de enseñanza real gracias a estas cinco características:

Características de las plataformas digitales:

  1. Sobrepasan las barreras del tiempo, desvirtúan el valor del esfuerzo y del trabajo escolar, así como el de la recepción.
  2. Sobrepasan las barreras del espacio, no es necesario trasladarse con materiales físicos. Permite formarse con alta calidad y complejidad interactuando con personas de todo el mundo.
  3. Funcionan en red, sobrepasa lo direccional, lo lineal y jerárquico. Estimulan la interdependencia. 
  4. Se centran en el deseo o la necesidad del usuario. Esto las hace versátiles. Desvirtúa el rigor de la disciplina escolar como formador del carácter. 
  5.  Estimulan el diálogo constante, en tiempo real dentro y fuera de las fronteras físicas.

Seguidamente, expresa que estas características inherentes a las nuevas tecnologías, permiten hacer realidad en la práctica de manera cómoda y eficaz los principios de la pedagogía constructivista:

  1. Aprendizaje centrado en el alumno que experimenta y elabora sus propios contenidos en contacto virtual con la fuente del saber.
  2. Aprendizaje interactivo para generar nuevas formas de almacenamiento, de acceso y presentación de la información. 
  3. Aprendizaje por “descubrimiento” del mismo alumno.
  4. Autoevaluación, metaaprendizaje, de manera metacognitiva y autodirigida. 
  5. Aprendizaje buscado y autodirigido desde los propios motivos e intereses del estudiante. 
  6. Aula de clases en entornos multimediales, multidireccionales e individualizados según las condiciones, ritmo, expectativas, intereses y proyecto de cada alumno y de cada grupo de alumnos.

Las ventajas y desventajas que identifica Ochoa en las tecnologías digitales, permiten llevar a cabo el ideal del constructivismo pedagógico. Teniendo en cuenta que estas  pueden ser aplicadas al entorno educativo formal, como a otros entornos donde se realiza gestión de conocimiento. Se puede afirmar que el constructivismo pedagógico es una herramienta funcional incluso en entornos virtuales. El verdadero reto consiste en que el personal encargado de llevar a cabo labores educativas o de gestión del conocimiento deben formarse desde el punto de vista conceptual y desde el área tecnológica, para que efectivamente se alcancen los objetivos. 

Schleicher nos diría que la intención debe ser llevar esos “entornos de aprendizaje efectivo” al mundo virtual, para beneficio de la educación, de las organizaciones y en suma de esa sociedad de la información que interconecta cada rincón de la tierra, y nos puede permitir enriquecer la dinámica global. 

El reto:

Schleicher  plantea un desafío para el mundo  educativo que consiste en  “convertir la enseñanza en una profesión de trabajadores de conocimiento avanzado que trabajen con un alto nivel de autonomía profesional y en una cultura colaborativa.” 

Palabras más palabras menos, Ochoa plantea su “pedagogía del conocimiento” con la intención de aportar al cumplimento la superación del desafío planteado por el Schleicher. 

Como especialistas de las ciencias de la educación es nuestra responsabilidad generar espacios de debate, investigación, construcción y promoción  en torno a este modelo pedagógico que permitan darle fuerza a este y,  posicionarlo como uno de los principales modelos vigentes. 

Angel Nieves

Ángel Nieves

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