¡Vamos a destapar las cañerías! Botando creencias limitantes.

La manera en la que ves el mundo depende completamente de tus creencias, opiniones y prejuicios…

Todo esto determina la forma en la cual te relaciones con las situaciones, con las personas, con el éxito, con los fracasos, con las frustraciones… 

Por ejemplo: si una creencia que tienes es que la gente es mala y que no se puede confiar en nadie, pues entonces te relacionarás con otros desde la desconfianza. Si, por el contrario, crees que la gente es buena, pues entonces desde ahí construirás tus relaciones. Y así pasa con cada creencia, de una forma u otra, moldean la forma en la que vivimos la vida. 

El tema, o la dificultad se presenta cuando caemos en cuenta de que muchas de nuestras creencias no las escogemos, muchas veces ni siquiera estamos conscientes de ellas… ¿Por qué? Pues porque las aprendimos en nuestra niñez, en nuestra adolescencia, con nuestra familia, o inclusive porque son creencias que están inertes en nuestra cultura, como país, como región y a veces hasta como mundo. 

Por ejemplo, una creencia a nivel cultural latinoamericano es que los adultos no lloran, entonces, si tú eres adulto y lloras, según la cultura, eres menos adulto, menos serio, a veces, hasta menos profesional… Esa creencia, así no la hayas aprendido en tu casa, forma parte de la sociedad, entonces, a menos de que alguien te enseñe lo contrario crecerás y te desarrollarás pensando que esto es una verdad absoluta. 

Esto puede que no te afecte en nada, que pases tu vida, sin llorar, sin expresar sentimientos y que eso no te genere ninguna incomodidad. Pero, el problema no está ahí, el problema se manifiesta justamente cuando: oh oh, te empieza a incomodar, por las razones que sea, ya sea porque no entras con conflicto con alguien para no ponerte susceptible; cuando te enfermas por no expresar lo que sientes o cuando no logras ser empático con otras personas en el trabajo porque no entiendes porque se sienten vulnerables. 

En ese punto, esa creencia, que antes era como cualquier otra, pasa a ser limitante, porque te detiene, porque no te permite, de alguna forma, relacionarte sanamente, contigo o con otros, y porque, al fin y al cabo, evita que despliegues tu máximo potencial. 

Entonces, fíjate como una creencia que ni siquiera es tuya, sino que simplemente pareciera que se integró a ti, pasa a ser una piedra en el camino, en TU camino. 

También puede que tus creencias limitantes vengan de algo que te dijo en algún momento tu papá, tu mamá, un profesor… Si alguien que para ti era importante o relevante en algún momento de tu vida, te dijo que no servías para relacionarte con otros porque eras demasiado tímido, puede que crezcas y sigas creyendo esto, por lo cual, no te acercas a otros, te aíslas, pero, esto no va a ser un problema hasta que por alguna razón tengas que conectarte con otros, ya sea por obligación o inclusive porque así lo deseas. 

En ese punto es cuando empiezas a sentir la tensión, porque es como si una red de pescados, la cual llamamos red de coherencia, empezará a atraparte y a jalarte hacia abajo… y sientes la tensión porque tratas de ser congruente con lo que crees o has creído y aquello que quieres o necesitas. 

Sin embargo, hay una buena noticia… en realidad varias, y te las cuento a continuación:

Sí, puede que haya creencias que te acompañen toda la vida. Pero no todas tienen que hacerlo, puede que haya creencias que en algún momento de tu vida te hayan sido muy útiles y que un día simplemente dejen de serlo y está bien dejarlas a un lado. 

Por ejemplo: pudiste haber pasado mucho tiempo creyendo algo de una persona o de un grupo de personas, pero de repente conoces a alguien que te cambia la perspectiva y está bien en ese momento cambiar de parecer, eso no te hace menos íntegro o incongruente, solo te hace más humano. 

¿Es fácil? No siempre ¿Por qué? Pues porque requiere primero que identifiques esa creencia, que entiendas que te limita y luego que estés dispuesto a actuar distinto de lo que venías haciendo. No sirve de nada que comprendas que desconfiar de la gente te está limitando pero que sigas actuando desde la desconfianza. Entonces, sí, puedes dejar tus creencias a un lado, pero, tienes que ponerte manos a la obra… Lo cual me lleva a la última noticia… 

Solo nuestras acciones tienen el poder de cambiar nuestras creencias. Sí, ayuda pensar distinto, hablarte distinto, PERO, si no hay cambio de conducta no hay cambio de creencia. Si quiero vencer mi miedo a ser vulnerable, tengo que ser vulnerable, mostrarme vulnerable… Y este es el punto más duro de eliminar nuestras creencias limitantes, la invitación que se crea inmediatamente a hacer diferente, a confrontarnos. 

Pero, la mejor noticia de todas, es que del otro lado de tus creencias limitantes está un espacio en el que vives más feliz, más ligero, con más bienestar… El espacio desde el cual logras conseguir lo que deseas, donde despliegas tus máximas capacidades. 

Por eso la invitación es a asumir con valentía el acto de verte, porque desde la consciencia de lo que eres, de lo que te expande, pero también de lo que te limita, es que están tus oportunidades de crecer y convertirte en la mejor versión de ti… 

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