EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA O ¿UNA CIUDADANÍA EDUCADA?

EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA O ¿UNA CIUDADANÍA EDUCADA? ¿Cómo es y cómo debe ser la ciudadanía en Venezuela? Ibsen Medina.

Hablar de ciudadanía en Venezuela es remontarse a los escenarios que sirvieron de punto de inflexión para generar cambios trascendentales en nuestro país. Podemos hablar de la época colonial, las guerras independentistas, fundaciones de las repúblicas predecesoras, acontecimientos que sin duda son parte del acervo ciudadano de un país cuyos cimientos están solidificados por acciones de personas que ejercieron un gran rol de ciudadanía. Sin embargo, si las bases de nuestra Nación están hechas de gestas heroicas y luchas sociales para derrocar dictaduras, ¿Por qué hoy en día no existe un ejercicio pleno de nuestra ciudadanía?

No quisiera que este escrito sea uno de esos tantos que le achaca la responsabilidad al sistema tiránico en el cual nos encontramos –que bastante culpa tiene, por cierto–, este escrito es una visión de lo que, según este modesto servidor, es y debe ser la ciudadanía en Venezuela teniendo como principal protagonista al ciudadano. 

Hablemos de nuestra ciudadanía:

¿Cómo es hoy?

Sólo una pequeña parte de los venezolanos sabemos realmente cómo debe ser el ejercicio ciudadano idóneo y pleno. Hoy en día, muchos reducen la ciudadanía al hecho electoral, los cuales consideran que delegando sus deberes y derechos en un representante los convierte en unos ciudadanos plenos. Esta manera de ver la ciudadanía los despoja de muchas acciones que pueden ejercer para propiciar cambios en la sociedad, no porque no son capaces de llevar a cabo esas acciones, sino porque no se creen capaces. Asimismo, este tipo de personas ven a sus representantes como unas autoridades a las cuales debe decírsele amén a todo lo que profesan, ya que como son depositarios de sus deberes y derechos, toda acción que emprenden es para el bien de sus depositantes. 

En otro orden de ideas, existen aquellos que no reducen la ciudadanía al simple hecho de elegir a sus representantes; sino que saben, por un lado, que esos representantes están sometidos a sus intereses y demandas; y por otro lado, que ellos mismos, como ciudadanos, son y se creen capaces de emprender acciones individuales y colectivas para propiciar los cambios necesarios en la sociedad. Sin embargo, no tienen tiempo para ser ciudadanos. Esto ocurre con las personas –la mayoría de los venezolanos– que no tienen una posición económica favorable, que se ven obligados a salir a la calle a “matar tigritos”, que se encuentran esclavizados bajo el yugo de la quincena para ni siquiera satisfacer las necesidades básicas de manera correcta.

¿Cómo debería ser?

Los tiempos cambian, y por ende, cada fenómeno social debe cambiar a la par. En ese sentido, la ciudadanía no puede ser estática. Las acciones que van en dirección de un óptimo ejercicio ciudadano en la actualidad no pueden ser las mismas que hace un siglo. La ciudadanía en Venezuela no puede ser la misma que era hace 20 años.

El ejercicio de la ciudadanía debe ser mucho más innovador, y para eso, deben crearse nuevos espacios de participación. Incidir en los asuntos públicos va mucho más allá de votar en unas elecciones, ofrecer un punto de vista en una asamblea o cumplir con los deberes y hacer cumplir los derechos. Para poder cumplir con lo anterior, es indispensable que la nueva Venezuela imparta el ejercicio ciudadano en nuestras escuelas, ya que los niños y jóvenes pasarán a ser una pieza fundamental para emplear nuevos paradigmas en la ciudadanía. Ellos que lo cuestionan todo, ellos que no se conforman sólo con lo que les dan y siempre buscan más allá, serán los que pondrán sobre tela de juicio el ejercicio ciudadano actual. De las escuelas saldrá una ciudadanía renovada, replanteada desde sus bases e innovadora en su práctica. 

Lo dicho anteriormente supone nuevas prácticas ciudadanas, pero esto sin soslayar las actuales. Seguirán siendo importantes las iniciativas individuales y/o colectivas, seguirá siendo importante participar en procesos electorales, seguirá siendo importante conocer y cumplir nuestros deberes y hacer valer nuestros derechos, es por eso que una nueva y mejor ciudadanía en Venezuela debe tener como base el afianzamiento de las prácticas ciudadanas tradicionales, porque sólo de esa manera se podrá cuestionar el status quo y generar cambios.

Sin duda, Venezuela necesita cambios profundos en la sociedad. La ciudadanía guarda una relación estrecha con muchos de los ámbitos relevantes para el desarrollo de un país, y aunque es un deber ciudadano preservar la ciudadanía, a su vez pasa a ser imperativo el hecho de replantear la ciudadanía en la Venezuela que está por venir.

IBSEN MEDINA

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