Futuros de la educación

FUTUROS DE LA EDUCACIÓN
ÁNGEL NIEVES

En los últimos meses, se puede tener la sensación de que  ha tomado mayor relevancia para algunas personas y organizaciones el hecho de pensar y transformar el futuro desde el presente.  Una transformación que abarca todos los ámbitos de la vida en sociedad. 

En ese sentido, la educación en todos sus niveles y modalidades ha sido protagonista de exacerbadas discusiones respecto a su presente y su futuro. de hecho hemos conversado de eso en el EP07 de nuestro podcast, Mundo Esquema

Esto ha llevado a pensar en los retos de la educación, los resultados esperados al superar esos retos y qué metodologías pueden permitirnos hacer realidad esas visiones de futuro para la educación a nivel global. 

En vísperas del siglo XXI

Pensar y proyectar el futuro de la educación no es algo que inició con la pandemia. Es una conversación que distintos actores vienen realizando desde hace décadas. Uno de los más emblemáticos a nivel global es la UNESCO, el organismo adscrito a la ONU encargado de materia educativa. 

Retos que hoy reconocemos como nuestros, son parte de lo complejo que resulta cerrar brechas en materia educativa, cuando se dice que es una prioridad y las acciones de algunos interesados en la materia demuestran una clara contradicción. 

En el año 1996 la Comisión Internacional de la UNESCO sobre la Educación para el Siglo XXI, liderada por Delors, ex ministro de educación Francés, presentó un informe donde recopilaron el estado del arte de la educación a nivel global y cuáles eran los principales retos a superar y competencias a desarrollar en vísperas del siglo XXI.  Uno de los principales retos era volver a lo esencial específicamente “preservar los elementos esenciales de una educación básica que enseñe a vivir mejor mediante el conocimiento, la experimentación y la formación de una cultura personal”.

Otros retos asociados planteados en el informe están asociados a:

Para enfrentar estos retos la comisión propuso transformar la noción de calificación a la noción de competencia y señaló 4 competencias esenciales como los pilares de la educación para el siglo XXI, y debían ser la base de las propuestas curriculares de los sistemas educativos a nivel global que iban a permitir a la humanidad enfrentar los retos identificados. Aprender a convivir, Aprender a ser, Aprender a hacer, Aprender a conocer. 

Presente o futuro:

Pasadas dos décadas de la publicación del “informe Delors” muchas de las problemáticas se han acentuado y las brechas se han ampliado. Las competencias propuestas siguen siendo vigentes, pero insuficientes. 

En los últimos 10 años han surgido distintas propuestas con nuevos elementos, integrando nuevas brechas y nuevos retos que hace 20 años no estaban en el panorama. Por ejemplo la tecnología que ha llevado la instantaneidad que Delors destacaba como un reto importante en el 96, a una velocidad imperceptible en aquella época. 

En el 2015, el PNUD desarrolló la agenda 2030 con los objetivos de desarrollo sostenible para superar los retos de la humanidad en los próximos 15 años. En este abanico de 17 objetivos, el número 4 está enfocado en garantizar el acceso a educación de calidad a todos, tanto en en niveles obligatorios como en oportunidades de aprender a lo largo de la vida. Allí se planean 23 metas concretas que podemos realizar y medir para mejorar el presente y el futuro de la educación, pero más allá las expectativas de acceso, promover a una mejor calidad de vida a quienes se forman.

En 2008, se fundó la Universidad de la Singularidad, una comunidad de aprendizaje global que se encarga de proponer soluciones a los principales retos de la humanidad, utilizando tecnologías emergentes. Una educación exponencial, debe enfocarse en desarrollar habilidades como pensamiento crítico, estimular la creatividad, la flexibilidad y la adaptabilidad,  para que los aprendices puedan enfrentar un entorno donde la incertidumbre juega un papel protagónico. Además, aprovechar las tecnologías, a pesar de ser contradictorio, para cerrar brechas y llegar más allá. 

Otras organizaciones como el Foro Económico Mundial, ha realizado propuestas sobre las habilidades necesarias para enfrentar este siglo, habilidades para estudiantes, profesionales y educadores. Los resultados de sus investigaciones fueron publicados en 2016 y han formado parte de propuestas que se han realizado en todo el mundo para desarrollar habilidades ejecutivas y habilidades socioemocionales en los actores mencionados. 

En el año 2019, la UNESCO inició un debate global para proyectar el futuro de la educación proyectando el 2050. Esta iniciativa se centra en desarrollar la competencia de “aprender a transformarse” contribuyendo desde el conocimiento y el aprendizaje al futuro de la humanidad. Esta competencia “pone de manifiesto una filosofía de la educación y un enfoque pedagógico que ve el aprendizaje como un proceso de desarrollo permanente que se da de manera continua y a lo largo de toda la vida». Además de tener la apertura para adaptarse frecuentemente. 

Ángel Nieves

Angel Nieves

El 2020 nos ha confirmado que ese futuro del cual hablamos no está lejos, ya está aquí y que es indispensable superar dos barreras principales. Desde el punto de vista humano,  la resistencia a asumir e incorporar la tecnología como un habilitador. Y desde el punto de vista del acceso a dispositivos y conectividad, la necesidad de contar con políticas públicas necesarias para garantizar acceso y cerrar brechas. 

Como organizaciones y profesionales, sobre todo de la educación contamos con un buen número de marcos de referencias,  abanicos de propuestas, conceptualizaciones y comunicaciones de buenas prácticas a nivel global. 

Desde sus inicios, Área Índigo ha trabajado en desarrollar esas competencias que desde hace 20 proyectó la ONU, y las que se han incorporado desde las distintas visiones presentadas. Lo hemos hecho  con jóvenes, docentes y organizaciones.

Comprometerse con el presente y el futuro de la educación no es una moda, es un ejercicio de propósito, voluntad y transformación a largo plazo. 

Nosotros lo entendemos y asumimos el reto ¿y tú, lo asumes?

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