LA EDUCACIÓN ES EL SERVICIO MÁS EXTRAÑO – Kevin Machado

LA EDUCACIÓN ES EL SERVICIO MÁS EXTRAÑO

Hace un par de días vi en una publicación de Instagram que unos alumnos ridiculizaron a su profesor, de avanzada edad, en una clase virtual por Zoom.

Alegando que no se escuchaba su micrófono, le hicieron presionar una secuencia de botones en el teclado que lo desconectó del portal y ellos se quedaron ahí, burlándose del profesor entre risas y chistes sobre él. 

La historia la relata uno de los hijos del profesor, quien cuenta que luego de explicarle lo sucedido a su papá este reflexionaba con dolor y tristeza que: “La educación es el servicio más extraño, la gente la paga y no la quiere recibir”.

Y yo me pregunto: 

¿Dónde quedó el respeto a la figura del docente ¿Cuándo dejamos de sentir que el “maestro”, el experto, era digno de nuestra atención, de nuestra admiración y respeto? 

Fue el maestro Platón, el primer maestro, quien en el principio de la Educación hipnotizaba con sus palabras, versos y artilugios a todos sus discípulos, quienes atendían a sus clases fielmente por la admiración que causaba en ellos los resultados de sus largos y profundos debates sobre la existencia y la realidad, y durante muchos años, muchos otros han seguido su camino para darle a las nuevas generaciones espacios de aprendizaje que los conviertan luego en individuos útiles en su contexto.

¿No es la docencia, acaso, una labor avocada al servicio del otro, para hacerlo a él una persona del bien hacer?

Pensando en el contexto venezolano donde, como en muchos otros países de Latinoamérica, la profesión de la docencia sufre las indolencias del rechazo, la mala paga y el desprestigio, siento que lo docentes merecen un aplauso de pie y con fuegos artificiales, ya que, aún en los tiempos de mayor crisis, como los de una pandemia, han decidido seguirlo dando todo por sus alumnos. 

Estos docentes, que a causa de la falta de generaciones de relevo, han tenido que seguir en servicio por años, pasaron de la tiza y los mapas al retroproyector y la regla, y de la pizarra y el videobeam a las redes sociales, las videollamadas y la educación a distancia, han tenido, más que nadie, que adaptarse día a día a las nuevas herramientas y tendencias, que aparecen tan rápido como el conocimiento mismo. 

Poco nos detenemos a pensar como seres tan caritativos, tan devotos y tan avocados a su servicio aún se paran cada mañana a aprender cómo usar una plataforma, un software o un teléfono inteligente, porque saben que del otro lado están sus alumnos ingenuos e inmaduros sobre lo que les depara en la vida, pero con un inmenso potencial que ellos están dispuestos a explorar y explotar. Porque la misión de educar no se trata de recibir algo a cambio, sino de dar todo por los otros.

Las nuevas generaciones de profesores y, profesionales en general, probablemente pasaremos por lo mismo, nos tocara avanzar, inventar, reinventar y adaptarnos a lo nuevo, cada vez y otra vez y otra vez. 

Porque lo sorpresivo del mundo es cómo frente a cada situación resuelta surgen al mismo tiempo nuevas y más necesidades que requieren ser cubiertas. Hoy nos enfrentamos a una pandemia que está cobrando vidas en todo el mundo, y en mi mente solo surge la pregunta: ¿Qué aprenderemos de esto?, y estoy ansioso esperando a mi próxima clase por Zoom para que mi profesor sea el que me la conteste.

Kevin Machado

Kevin Machado

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